Foto : CC BY-NC 2.0 Remi Nono-Womdim for GlobalHort Image Library

Contexto

Durante siglos, la agricultura ha sido una agricultura respetuosa con la tierra, siguiendo los ciclos del clima, dando a la tierra el tiempo necesario para recuperarse, y siempre de acuerdo con la cultura de la zona. Así es como llegamos a las puertas del siglo XIX, cuando se inicia la agricultura intensiva. Esta agricultura busca un sistema de producción agrícola-ganadero caracterizado por grandes ingresos de capital y de trabajo o alto uso de tecnologías y agroquímicos (plaguicidas, fertilizantes, semillas seleccionadas etc.) en relación a la unidad de superficie de tierra o al número de animales.

Agriculture in Brazil by João Felipe C.S, public domain
Agricultura intensiva de algodón en Brasil.

La producción agrícola a nivel mundial se multiplicó así 4 veces entre 1820 y 1975 para alimentar a una población mundial que pasó de 1.000 millones de personas en 1800 a 6.500 millones en 2002. Estas formas modernas de agricultura intensiva si bien han incrementado los rendimientos, han sido, entre otros, fuente de contaminación y alteración del medio provocando entre otras la limitación o destrucción del hábitat natural de animales y plantas, la erosión del suelo, la contaminación por el uso de fertilizantes, la desaparición de insectos útiles para el uso de plaguicidas, y la aparición de efectos negativos en la salud de las personas por el uso de agroquímicos.

Además, no es una agricultura sostenible, porque requiere grandes aportaciones de energía. La agricultura intensiva, que a partir de los años 70 y por sus características pasó a ser llamada la Revolución Verde, no ha acabado con el hambre en el mundo, lo que era su principal justificante y argumento.

En los 70, surge el concepto de seguridad alimentaria

En este sentido surgió el concepto de seguridad alimentaria en 1974, año en que tuvo lugar la Conferencia Mundial sobre Alimentación en Roma, donde cien países adoptan la “Declaración universal para la erradicación del hambre y la malnutrición”. Aquí se habla por primera vez del concepto de “seguridad alimentaria” y se concluye que la principal causa de la inseguridad alimentaria es la falta de oferta de alimentos; es decir, que ante el crecimiento continuo de la población mundial, hay que multiplicar la producción de alimentos para asegurar la cantidad necesaria. Las estrategias para asegurar la alimentación apuntaron, pues, hacia una mayor productividad.

Durante la década de los ochenta, la crisis de hambre del continente africano alertó sobre las limitaciones de las estrategias de lucha contra el hambre que se estaban llevando a cabo. Se vio que la inseguridad alimentaria está presente en situaciones en que hay comida pero la gente no tiene acceso debido al deterioro de las condiciones y necesidades personales. La seguridad alimentaria pasa entonces a fundamentarse por tanto en el acceso a los recursos alimentarios, y queda claro que la seguridad alimentaria en el ámbito nacional no implica automáticamente la seguridad alimentaria en el ámbito individual y familiar. La concepción de seguridad alimentaria pasa de un acceso simple a los productos alimenticios en un acceso duradero y asegurado.

A finales de la década de los 90 se organiza la Cumbre Mundial sobre la Alimentación en Roma – FAO

En 1996 la FAO organiza la primera Cumbre Mundial sobre la Alimentación en Roma, donde se reúnen representantes de 185 países y de la Comunidad Europea para elaborar medidas encaminadas a eliminar el hambre en el mundo. En la reunión se propone como principal objetivo de las estrategias que en el 2015 se haya reducido a la mitad el número de personas que padecen hambre. Este propósito, incluido en el Plan de Acción adoptado al final de la cumbre, significa que cada año se debería reducir en 20 millones el número de personas que padecen hambre.

De esta cumbre sale la definición de seguridad alimentaria más reciente a nivel internacional, y describe una situación en la que “todas las personas, en todo momento, tienen acceso físico, social y económico a suficientes alimentos, seguros y nutritivos que garanticen las necesidades y preferencias alimentarias para poder llevar una vida activa y sana”.

En Noviembre del 2001, se celebró la segunda cumbre: “Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después” donde se analizaron los progresos en la aplicación del Plan de Acción, se presentaron las medidas concretas previstas para alcanzar los objetivos por parte de los gobiernos estatales y se tomaron las decisiones necesarias para acelerar el ritmo de la aplicación de medidas orientadas a reducir a la mitad el número de personas afectadas por hambre en el mundo. Los avances logrados desde la cumbre de 1996 en la erradicación del hambre no llegaban ni a la mitad de los objetivos propuestos. La media anual de reducción de personas desnutridas era sólo de 8 millones.

La Vía Campesina desarrolla el concepto de soberanía alimentaria

Paralelamente al trabajo de los organismos oficiales, y a partir de foros alternativos y encuentros ciudadanos, la Vía Campesina desarrolló el concepto de soberanía alimentaria que fue llevado para debate público con ocasión de la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996, ofreciendo una alternativa a las políticas neoliberales.

Desde entonces este concepto se ha convertido en un tema principal del debate agrario internacional. La soberanía alimentaria se trata de un paradigma nuevo que aporta un fuerte significado y valor a los alimentos, dónde y cómo se producen, cómo se tratan y se comercializan y a cuáles son los impactos ambientales y económicos del consumo que se hace.

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Vida (primera siembra), Chillán, Chile, by Erwin Brevis CC BY 2.0

Es un paradigma que aplica una serie de propuestas concretas a muchos ámbitos para vencer el hambre y garantizar a las generaciones futuras los recursos para producir alimentos de manera sostenible.

Y es que a los y las que trabajaban en entidades sociales y de desarrollo les quedó claro desde los primeros años de su constitución que el hambre -el síntoma más visible de la pobreza, pero también una de sus causas- fue también el fruto de políticas comerciales y económicas de explotación muy concretas y que la respuesta por parte de los organismos internacionales, en lugar de resolver el problema, acentuó las consecuencias.

Instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio han fomentado la adopción de políticas de liberalización económica y han impuesto normas comerciales en detrimento de las economías más débiles y de los países más pobres. Estas normas y prácticas, centradas en el paradigma de la producción para la exportación en los mercados internacionales, han favorecido la fuerte concentración de poder económico en pocos grupos, lo que permite formas de verdadera y auténtica especulación sobre los alimentos que han agravado la situación.

A día de hoy, un 13% de la producción agrícola que termina en los mercados internacionales domina casi todos los mercados nacionales y locales, ya menudo ha perjudicado a los más pobres, los productores pequeños y los consumidores, y ha influido en la dinámica de los precios y determinado los hábitos alimenticios de gran parte de la población.

¿Por qué no disminuye el hambre en el mundo?
Viñeta de “El Roto”

A lo largo de los años, hemos visto como la cantidad de personas que sufren hambre en el mundo no ha disminuido y el hambre ve como se unen causas nuevas y viejas para renovar un fenómeno que se debería haber erradicado el año 2015 …” EL punto que une estas causas tan profundas es que los alimentos se consideran desde siempre una mercancía primero, más que un derecho universal de todos los pueblos y, por tanto, sus dinámicas, principalmente con relación a los precios y al acaparamiento de las materias primas, quedan invalidadas por mecanismos de mercado que ponen por delante el beneficio”.

Actualmente, el hambre y la pobreza se deben en gran parte a esta carencia de democracia económica, y a día de hoy el hambre es una de las principales causas de muerte infantil en el mundo, utilizándose sólo un tercio de la producción mundial de alimentos para alimentar a la población, un tercio para biocombustibles y el otro tercio directamente se pierde.

Además de ser una de las principales causas de mortalidad en el mundo, hay una correlación directa entre la malnutrición y la explotación infantil, el analfabetismo, y la precariedad en las zonas rurales (si hiciéramos una foto de las personas que pasan hambre, la mitad son pequeñas campesinas).

La industrialización forzada de la agricultura y la producción de monocultivos en muchos países del Sur con el fin de exportar ha tenido mucho impacto sobre la biodiversidad, lo que supone un gran impacto cultural y social tanto en el Norte como en el Sur.

¿QUÉ ES LA SOBERANÍA ALIMENTARIA?

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